martes, 20 de abril de 2010

Huellas II
















Algunas de las cosas que descubrirán los arqueólogos del futuro cuando busquen por Montevideo y sus alrededores.


Huellas con el que me pasó una cosa loca. El autor de los stencils de Chivilcoy dió con mi post por esas cosas que tiene la interné. Buenísimo!

sábado, 17 de abril de 2010

Butaca del acompañante real: Juan Claus




Con Juan anduvimos por Tandil descargando gaseosas, cocinando papas fritas, trepando cerros y bañándonos en la vereda. A la noche llegamos a Pinamar, charalmos en la playa, miramos autos y promotoras a discreción, visitamos Estudio Playa (radio de Juan Alberto Badía), comimos waffles en un puesto de una pequeña empresaria que se quiso levantar a juancito, nos ganamos un frisbi (o como se escriba) en un stand de Intel. Juan quedó encerrado en un auto carísimo durante un corte total de energía y además se sacó una foto con una promotora de Direct TV. A la mañana fuimos al mar, desayunamos en la arena, nadamos y jugamos a la paleta. Después cargamos papas en un campo de Santa Teresita donde los changarines nos insultaban bastante sin motivo y emprendimos el retorno. Fue un gran viaje y Juan Claus demostró ser un excelente acompañante.

sábado, 27 de marzo de 2010

Butaca del acompañante real: Mario Bottarlini




Con Mario cargando sillas, quemadores, tablones, freezers, bebida, kilos de asado y pan, y demás cosas de una cantina en el hipódromo de Concepción del Uruguay tras una carrera. La foto del espejo, autorretrato de Mario parecido a Nippur, pertenece a un viaje a Concordia.

jueves, 11 de marzo de 2010

Butaca del acompañante virtual

Este viaje pasé por Rauch, Olavarría, y Laprida; comí pollo al horno con puré de Gualeguaychú, capuccino y buñuelos de Olavarría, papas y huevos fritos en la casa del jefe de la estación de trenes de Laprida (más en el próximo post); metí el dedo meñique en el ventilador del motor y salió ileso, se me cayó una tarima sobre el dedo gordo del pie y no me pasó nada; dirigí el tránsito en el centro de Rauch un rato a la noche; dormí en el medio de la nada, oscuridad por todos lados, la noche del miércoles; fui al mecánico, vi un atardecer genial cerca de Las Flores, jugué con una perra en Olavarría que me trató como si me conociera y acaricié una boxer y un gato en Laprida, además de otro boxer muy elegante llamado Tito que me dio la patita; acomodé jugos de distintos sabores, escuche radio, mucha; saqué algunas fotos con el teléfono, crucé varios puentes, un par de ríos, decenas de arroyos; aprendí que a los ex-empleados del ferrocarril los estafaron obligándolos a renunciar para evitar pagarles indemnizaciones bajo amenaza de quedarse sin trabajo; llevé a un hombre que hacía dedo; armé el programa para el domingo, chusmié feisbuqs ajenos, escribí este post, etc...

viernes, 26 de febrero de 2010

Esta semana en el camión (léase con tono telefé)

El lunes de esta semana estuvimos con Mariela por Mar de Ajó, con el asfalto aún caliente por las ruedas del TC que pasaron el domingo. El martes en Mar del Plata y Balcarce. En el hogar de Juan Manuel Fangio se realiza desde mañana sábado la fiesta nacional del automovilismo. Vale la pena buscar algo de eso en interné.
Además averigué que si llueve las banquinas de la ruta 11 no son confiables, sobre todo si estacionas con un camión cargado XD. Por suerte siempre hay alguien que para y te ayuda.
Después anduvimos en Lobería, al norte de Balcarce, una ciudad con edificios muy viejos que nos recibió con una mañana muy ventosa y algunas gotas de lluvia. Gringulis tiene excelentes fotos del lugar.
A la vuelta, entre Balcarce y Sierra de los Padres descubrimos algo maravilloso llamado Laguna Brava. Un valle inundado rodeado, como todo valle, por grandes elevaciones de ladera rocosa. Una cosa de locos.
Estuvimos a punto de mudarnos. Para el próximo viaje sacaremos mejores fotos para mostrarselas.


Escrito y posteado desde Cañuelas, Bs As.

jueves, 18 de febrero de 2010

IX

Antes la gente temía por lo que los medios llamaban inseguridad. Una especie de sensación térmica de los peligros de la vida diaria, más generada por la selección de los títulos en el noticiero del mediodía que por la real delincuencia. Decidida sobre todo por la relación de las corporaciones de la comunicación de masas con el gobierno de turno. Muchos vivían encerrados. “Rejas en la terraza y en el garage” cantaba la murga uruguaya A contra mano.
Resultó irónico que esas innecesarias fortalezas de hierro en las que vivíamos nos hayan protegido de la invasión que se vino.
Y ahora que el peligro es real son muy pocos los encerrados. Resultó que la falta de grandes medios de comunicación ayuda a que la gente sea feliz.

martes, 16 de febrero de 2010

VIII

El filósofo Alejandro Dolina reflexionó muchas veces sobre lo difícil de que el hombre moderno viva una verdadera aventura. Escribió algo así como que nuestras pobres anécdotas aburrirían a nuestros nietos. Que nos atragantamos con una aceituna o que una vez vimos un choque. Opinó que todos los inventos tenían como fin evitar los riesgos y por lo tanto la aventura. Para solucionar la escasez Dolina imaginaba una Agencia de Aventuras en la que uno podía contratar emocionantes paquetes que le aseguraban una vida plagada de peligros. Aún así el protagonista de su historia rechazó la oferta. prefirió quedarse en la seguridad de la rutina.
En nuestro caso las aventuras llegaron sin avisar. La realidad no preguntó.